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  1. Un despido no proviene de la nada, tiene tras de sí una serie de sucesos y por delante toda una cadena de repercusiones. ¿Y si hablamos de 149 despidos en el buque insignia de la empresa Prisa y uno de los periódicos de referencia españoles como es El País?

    Unos meses antes del anuncio por parte del presidente del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, del ERE pendiente de ser ejecutado en el diario, ya empezó a vislumbrarse que los trabajadores de El País no se librarían del despido generalizado que estaba teniendo lugar en muchas empresas españolas. Y es que, uno de los periodistas de este diario escribió una columna de opinión que fue censurada al instante por la directiva. En ella acudía al término "ludopatía bursatil" para denunciar de manera indirecta el abuso de los empresarios que pagan los trabajadores mediante sus puestos de trabajo y sueldos, denunciaba ya en su momento, meses antes del ERE, que en Prisa las cosas iban a cambiar.
  2. Cinco meses después, Cebrián anuncia que un tercio de la plantilla de El País podría verse afectado por despidos y prejubilaciones..
  3. Las reacciones no tardan en aparecer y las contradicciones salen a la luz. El sueldo millonario de Cebrián y las cuentas del diario hacen que las razones del despido no sean creíbles para la plantilla ni la sociedad.
  4. El Comité de empresa de El País manda una carta a sus lectores en la que explica las razones que da la empresa para justificar los despidos masivos.
  5. Carta a los lectores de EL PAIS.28 octubre 2012
  6. Ante la inconformidad de la plantilla, convocan una huelga de tres días con la conformidad del 92% de los empleados.
  7. Periódicos levantados y 5 minutos de silencio contra el ERE de EL PAÍS (31/10/2012)
  8. Medios y periodistas españoles realizan especiales para tratar el tema de forma individualizada. 
  9. Por la parte de la empresa, también consideran necesaria una carta a los lectores explicando el proceso de negociación con el comité de empresa y las razones del ERE.
  10. Una vez conocidas las versiones de las dos partes, y ejecutado el ERE, las reacciones provienen de todos los bandos, a favor y en contra del periódico y a través de distintos medios y canales.
  11. Las quejas y la respuesta de parte de la sociedad al despido masivo no se tradujo más que en un debilitamiento de la prensa española y un triste adiós a periodistas que han cerrado un camino y han abierto uno nuevo, incansables de esta profesión a la que no dejarán caer.
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